La Navidad en Malta

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Navidad Malta

Como habrás podido ir deduciendo por los posts que le vamos dedicando, una visita a Malta en Navidad reúne elementos de estas fiestas que son comunes a los de otros sitios pero también algunas características propias.

Festejos públicos, eventos populares, cenas familiares, regalos para los niños, villancicos, espiritualidad, religión, comidas tradicionales de invierno, dulces navideños…Todas estas cosas perviven en todos los pueblos del país, si bien es cierto que la globalización ha ido introduciendo otras ajenas, tal como pasa en casi todas partes: Santa Claus, determinadas aportaciones culinarias, el árbol de Navidad, etc.

Este último, por ejemplo, no es precisamente un elemento representativo del archipiélago, habida cuenta de que aquí no hay masas boscosas y menos aún de abetos. Y los calcetines que se cuelgan en él también son costumbre importada, aunque ya bastante difundida, en beneficio de Santa Claus o de la Befana que viene de la vecina Italia. Por cierto, Malta es probablemente el único lugar no hispano donde los regalos son traídos por los Reyes Magos, así que si estás aquí la primera semana de enero podrás asistir a alguna Cabalgata de Reyes.

También es común a España la costumbre de poner el Belén, tal como te contamos ya. Se cree que la introdujeron monjas benedictinas en 1826 y hoy los hay en las casas y en las iglesias con una peculiariedad: cinco semanas antes de Navidad se siembra una semilla (de trigo frecuentemente) entre algodones y se coloca en un cazo, dejándola crecer en algún rincón soleado. Cuando germina y echa brotes sirve para decorar el pesebre.

La religión es la que da sentido a estas fiestas y se manifiesta con sentimiento especial en la Misa del Gallo, durante la cual hay una tradición denominada Priedka tat-Tifel en la que un niño o niña de 7 a 10 años se encarga del sermón; no lo lee sino que lo recita de memoria tras ensayarlo durante semanas.

En muchas localidades también te puedes encontrar una procesión encabezada por un sacerdote en la que los participantes llevan muñecos del niño Jesús. Esta tradición fue implantada por el fundador de la Sociedad de la Doctrina Cristiana, Dun Gorg Preca, también conocido como el segundo apóstol de Malta porque se le canonizó en 2007.

Y, para terminar, una fiesta sin esos componentes religiosos: la Nochevieja, que se celebra con diversión y una de las mejores muestras de la artesanía maltesa, los fuegos artificiales, que rivalizan con las festuni o luces navideñas. Al día siguiente llega el I-Istrina o Año Nuevo para recuperar la calma.

Foto: John Haslam en Flickr

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