Mitos y leyendas maltesas: la novia de Mosta

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Hoy, desde el blog, vamos a contarte una leyenda maltesa muy popular, conocida como el cuento de “La Novia de L-Gharusa tal-Mosta” o “La Novia de Mosta”. Como te podrás imaginar, se trata de una historia tradicional, repleta de pasión, amor y traición. Igual que los cuentos que solemos contar a nuestros hijos en España. ¡Esperamos que te guste!

Había una vez, hace muchos años, una torre en la villa de Mosta, que era conocida como la Cumbo Tower y pertenecía a una amable y generosa familia. Dentro de la torre vivía la hermosa Marianne, que contaba con la ayuda de un sirviente llamado Haggi, quien había nacido en calidad de esclavo turco, pero había sido liberado por la familia Cumbo, y contratado como ayudante de su hija, de la cual se enamoró locamente.

El anhelo de Haggi por casarse con Marianne quedó hecho añicos cuando un apuesto hombre, Toni Manduca, se fijó en la hermosa joven y pidió al padre su mano. Encantado con la propuesta, el padre aceptó inmediatamente, sumiendo a Haggi en un terrible enfado, al sentirse cruelmente traicionado por la familia a la que tanto quería y tanto había dado. Cegado por su rabia, Haggi se escapó de la torre al caer la noche, y se dirigió a la costa, donde encontró un barco que se dirigía a Turquía y se montó en él, dejando atrás Malta y volviendo a su país de origen.

Pasado un año, Haggi regresó a Malta justo en la noche previa a la boda de Marianne y Toni. Pero en esta ocasión no vino solo, sino acompañado de un nutrido grupo de amigos y, juntos, se dirigieron hacia la casa de los Cumbo. Toni no se encontraba allí en ese momento, así que, cuando llamó a la puerta, fingió ser él el que llamaba imitando su voz y, tan pronto el mayordomo abrió la puerta, se abalanzó sobre él, matándolo en el momento. Rápidamente, subió a los aposentos de su amada, a la que agarró por la fuerza y metió en un saco, llevándosela en compañía de sus amigos de vuelta a Turquía.

Tan pronto Toni descubrió lo sucedido, juró encontrar a su prometida y traerla de vuelta a su hogar. Decidido, se disfrazó de turco y buscó un barco que le llevara hasta Turquía. Una vez allí, y tras haber investigado durante unos días, averiguó el paradero de Marianne, quien se encontraba viviendo en el palacio del Sultán, a donde se dirigió para rescatarla.

Llegando a su destino, Toni comenzó a escuchar una preciosa, pero triste melodía que salía de una ventana, reconociendo al momento la voz de su amada. El joven, entonces, empezó a cantar también. Marianne, al oír a alguien cantar tras los muros, prestó atención a ese canto y cuál fue su sorpresa al descubrir que, lo que en realidad escuchaba, era Toni contándole un plan de escape camuflado en la canción. Marianne, loca de contenta, se dirigió a su única amiga, la hija del Sultán, y le pidió ayuda para escapar. La princesa, que tenía gran aprecio a Marianne y quería verla feliz, disfrazó a la maltesa y la sacó del palacio, para llevarla al encuentro de su querido Toni, tras lo cual se dirigieron a la costa para embarcar en un pequeño barco con el que volverían a Malta con el corazón en un puño.

Por supuesto, como en cualquier otro cuento o leyenda, los protagonistas se casaron y vivieron felices para siempre. ¿Te ha gustado la historia? Si es así, no olvides visitar la Cumbo Tower en tu próximo viaje a Malta; ¡la encontrarás en los alrededores de Mosta!

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